MENTECIRCULAR

Columna de Opinión

Por Paolo Mazza – Fundador de mentecircular

Hay pilotos que mueven la aguja y pilotos que mueven presentaciones. Los primeros incomodan, enseñan, obligan a decidir. Los segundos se lucen en una visita, pero nunca llegan al P&L. A veces la diferencia no está en la idea, sino en cómo se diseña la prueba: si valida el statu quo o si tensiona los supuestos que mantienen al negocio en el mismo lugar.

La escena es conocida. Se lanza un piloto “circular” en un canal controlado, con equipos motivados, clientes seleccionados y una comunicación cuidada. Los indicadores mejoran, la prensa aplaude, el video emociona. Se prepara el “caso de éxito”. Pero cuando toca discutir escalamiento, aparecen silenciosamente todas las condiciones que hicieron posible el resultado: presupuesto especial, soporte extra, proveedores elegidos a mano, logística a medida, procesos paralelos. El piloto fue perfecto… porque no se parecía al negocio real.

Un piloto que transforma se diseña para sobrevivir fuera del PowerPoint. Es más sobrio y a veces más áspero, porque expone fricciones que la organización suele evitar. Y justamente por eso, vale.

Lo que distingue a un piloto que cambia el negocio

1) Empieza con la pregunta incómoda correcta
No “¿podemos?”, sino “¿Qué supuesto crítico necesitamos desmontar?”. Por ejemplo: “el cliente no devolverá envases”, “el retorno es más caro que desechar”, “servicio postventa erosiona margen”, “compras por TCO encarece la operación”. Un buen piloto se arma para refutar o confirmar esas frases, no para coleccionar fotos.

2) Tiene hipótesis medibles y criterio de muerte
Define de antemano qué aprender, con qué datos y en qué plazo, y establece condiciones claras para cerrar si no se cumple. Sin esta cláusula, los pilotos se eternizan por cariño o reputación interna. Datos mínimos: tasa de adopción real, costo total por ciclo, vida útil efectiva, rotaciones de activos, costo regulatorio evitado, variación del margen por relación.

3) Cambia un indicador del tablero, no solo un folleto
Si el piloto no toca incentivos y KPI (ventas por volumen, compras por precio unitario, éxito por margen por unidad), confirmará que “circular no da”. Un piloto serio prueba con el tablero ajustado: valor de vida del cliente, costo total y riesgo, retorno material, legitimidad medible en licitaciones/cadenas.

4) Se ejecuta con restricciones reales
Nada de “laboratorio de cristal”. Misma ventana de entregas, mismos proveedores donde sea posible, mismas limitaciones de sistema, misma gente (con entrenamiento). Si se requiere una excepción, se documenta con costo y esfuerzo para estimar escalamiento.

5) Define camino de escala desde el día uno
Tres pasos explícitos: escala (qué cambia si sale bien), pivote (qué ajusto si sale a medias), cierre (qué aprendo si no funciona). Sin estas rutas, el piloto solo entretiene. Con ellas, el aprendizaje siempre tiene consecuencias.

6) Integra finanzas y operaciones, no los invita al final
Un piloto circular toca CAPEX, OPEX, contratos, inventario, depreciación, lead times. Si finanzas y operaciones entran tarde, el piloto nace simpático y muere inviable. Entrar temprano evita “éxitos” que el modelo financiero no reconoce.

7) Incluye al cliente real
No solo el que acepta todo porque lo invitamos. Muestra fricciones: tiempo extra en caja, paso adicional en la app, nueva política de garantías, depósito por retorno. Si el cliente se equivoca, el proceso debe “perdonarlo” y aprender.

8) Calcula efectos colaterales
Reducción de reclamos, menos devoluciones, caída de mermas, mejor ocupación de camiones, acceso a licitaciones, puntajes de cadenas. Muchos pilotos fracasan en su KPI estrecho y, aun así, pagan por lo que generan alrededor.

Tres diseños de piloto que suelen fallar (y cómo corregirlos)

Pilotazo emocional

Foto linda, números difusos, aprendizaje cero.
Corrección: entrar con hipótesis, control, métricas de ciclo y criterio de muerte. Sin eso, no se hace.

Plataforma paralela
Todo funciona… en un universo aparte.
Corrección: máxima compatibilidad con sistemas y procesos reales, y costo explícito de cada excepción.

Prueba sin dueño
Marketing impulsa, operaciones resuelve, finanzas mira.
Corrección: copropiedad formal de al menos dos áreas (por ejemplo, Operaciones + Finanzas), con metas compartidas y reporte conjunto al comité.

Ejemplo concreto (esquemático)

Objetivo: probar retornabilidad en un SKU de alto volumen.

Supuesto crítico: “el costo total por ciclo es mayor que el desechable”.

Hipótesis: con 8 rotaciones promedio por envase, el costo total por ciclo baja 12–15% vs. desechable, y la tasa de devolución supera 65% con incentivo simple.

Diseño: 3 tiendas de distinto perfil, 1 canal digital; depósito reembolsable, trazabilidad básica, microcentro de lavado a ≤10 km, reposición con ruta existente.

Métricas: rotaciones por activo, % devolución, costo logístico incremental, merma por rotura/pérdida, tiempos de operación en sala, NPS en uso, costo regulatorio evitado estimado.

Criterio de muerte: si a 16 semanas la devolución <45% y el costo por ciclo supera al desechable >5% sin tendencia de mejora, se cierra y se documenta.

Rutas:
Escala: +7 tiendas, contratos de desempeño con proveedor de lavado, integración a ERP.
Pivote: nuevo incentivo, rediseño de boca de retorno, refuerzo de comunicación, redimensión de envase.
Cierre: se prioriza refill en lugar de retorno; se publican aprendizajes y se redirige CAPEX.

Señales de que el piloto ya está transformando (aunque aún duela)

• El comité comenzó a pedir margen por ciclo de vida junto al margen por unidad.

• Compras migró un pliego a TCO + riesgo y dejó registro de trazabilidad mínima.

• Se definió un bono ligado a vida útil/retorno en un equipo clave.

• Aparecieron dos ineficiencias que nadie quería ver y se puso fecha de corrección.

• Hay un cierre honesto documentado (y no pasó nada malo). La organización entendió que aprender también es un resultado.

Los pilotos que entretienen buscan confirmar. Los que transforman buscan evidencia para decidir distinto. No brillan por la foto; brillan por la consecuencia: cambian un KPI, un contrato, un incentivo, un diseño. Y cuando eso ocurre, el negocio deja de hacer pruebas para mostrar… y empieza a probar para cambiar.

 

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