MENTECIRCULAR

Columna de Opinión

¿Dónde empieza lo circular? Diagnóstico estratégico del modelo actual


Por Paolo Mazza – Fundador de mentecircular.


Cuando se habla de economía circular, muchas empresas piensan automáticamente en materiales, reciclaje o gestión de residuos. Pero en realidad, lo circular empieza mucho antes. Empieza con una pregunta incómoda: ¿dónde están las ineficiencias estructurales de nuestro modelo de negocio actual? Y a partir de ahí, ¿qué fugas de valor estamos normalizando? ¿Qué riesgos estamos ignorando? ¿Qué oportunidades estamos dejando pasar por no mirar con otros lentes?

Porque lo circular no empieza con el producto. Empieza con la estrategia.

 

1. El punto ciego más común: no cuestionar el modelo actual

 

Una de las principales barreras para avanzar hacia un modelo circular no es técnica ni financiera. Es mental. Se llama “suposición de continuidad”: la creencia de que el modelo actual es funcional por definición, y que lo que toca es optimizarlo, no replantearlo.

Pero lo cierto es que muchos modelos actuales —especialmente en industrias intensivas en recursos o con productos de vida corta— están plagados de ineficiencias que solo se ven cuando uno cambia la pregunta: ¿cuánto valor perdemos en cada ciclo? ¿Cuántas veces obligamos al cliente a desechar para poder volver a vender? ¿Cuánto de lo que producimos genera más costo sistémico que utilidad?

Estas preguntas no son fáciles. Pero son estratégicas. Porque permiten ver lo que no está en el balance: materiales que no retornan, procesos que desperdician, activos subutilizados, modelos de ingreso anclados en el volumen en vez del valor.

Muchas veces, el modelo que nos trajo hasta aquí ya no es el que nos permitirá seguir creciendo de forma legítima. Y ese darse cuenta es, en sí mismo, el primer acto de liderazgo transformador. Porque lo verdaderamente valiente no es mantener lo que funciona a medias, sino atreverse a repensar lo que parece funcionar, pero ya no genera futuro.

 

2. Diagnóstico circular: mirar con lupa, sin culpa

 

Una buena transición circular empieza por un diagnóstico honesto. Y eso implica mirar con lupa, pero sin culpa. No se trata de flagelarse, sino de ver con claridad. ¿Dónde están las fugas? ¿Qué prácticas normalizadas no tienen sentido en un contexto de recursos finitos? ¿Qué decisiones tomadas por eficiencia en el corto plazo están generando ineficiencia sistémica en el largo?

Ese diagnóstico no puede hacerse desde un área aislada. Necesita involucrar operaciones, finanzas, desarrollo de producto, logística, compras, postventa. Porque lo circular no es una función: es una mirada transversal.

También implica revisar indicadores de una forma distinta. No mirar solo el retorno financiero, sino también el desgaste de activos, la dependencia de materiales no renovables, la fragilidad frente a regulaciones emergentes o el nivel de resiliencia frente a disrupciones logísticas.

Y se necesita coraje. Porque muchas veces, lo que descubrimos en ese proceso pone en duda decisiones históricas, estructuras de poder internas, acuerdos con proveedores, creencias culturales. Pero ahí es donde empieza el rediseño. Cuando somos capaces de decir: esto fue útil, pero ya no alcanza.

 

3. Indicadores que revelan y preguntas que despiertan

 

Algunos síntomas de que el modelo actual necesita revisión desde una lógica circular:

• Altos costos ocultos por disposición final de productos o envases.
• Clientes que no vuelven o perciben escaso valor más allá del primer uso.
• Volumen de materiales vírgenes superior al necesario.
• Dificultad para monitorear el destino final del producto.
• Alta rotación de inventario por obsolescencia rápida.
• Imposibilidad de rastrear insumos críticos en la cadena.
• Equipos con métricas que premian solo volumen, no impacto.

Y algunas preguntas que pueden activar una nueva mirada:

• ¿Qué parte del valor que generamos hoy se pierde en forma de residuo, energía o insatisfacción?
• ¿Qué recursos usamos una sola vez y luego descartamos?
• ¿Dónde hay subutilización de activos, capacidades, relaciones o canales?
• ¿Qué ingresos podríamos generar si pensáramos en servicios, no solo en productos?
• ¿Qué tan dependientes somos de materiales o prácticas que podrían ser reguladas o limitadas pronto?
• ¿Qué tanto del costo que no vemos lo termina absorbiendo la comunidad o el entorno?

Estas preguntas, cuando se hacen bien, tienen un efecto poderoso: desplazan la conversación desde la eficiencia operativa hacia la eficacia estratégica. Desde lo que medimos hoy, hacia lo que necesitamos entender para diseñar un negocio más resiliente.

 

4. Ver para rediseñar: la clave del paso siguiente

 

Diagnosticar bien no garantiza transformar. Pero diagnosticar mal garantiza quedarse estancado. Por eso, la economía circular no se activa desde la buena voluntad, sino desde la capacidad de ver lo que antes no se veía. De conectar puntos. De reconocer que muchas cosas que dábamos por buenas son, en realidad, oportunidades de rediseño.

Porque lo circular no es solo cerrar ciclos. Es abrir la mente. Es salir de la lógica lineal donde producir más es mejor. Donde vender más unidades es sinónimo de éxito. Donde el costo ambiental es “externo”.

Rediseñar no empieza con una solución. Empieza con una incomodidad. Con una pregunta que no se puede ignorar. Y esa pregunta nace de mirar el modelo de negocio como un sistema, no como una máquina de ingresos. Un sistema que debe cuidar sus entradas, optimizar sus procesos, regenerar sus salidas y ser parte de un ecosistema más grande del que también depende.

 

Cierre: lo circular no se implanta, se comprende

 

Quienes buscan incorporar la economía circular como una receta estándar suelen frustrarse. Porque lo circular no se instala como un software. Se comprende, se adapta, se encarna.

Y esa comprensión parte por el diagnóstico. No para tener un informe. Sino para generar una nueva conversación. Una que permita ver con claridad lo que hace falta cambiar. Y que empodere a los equipos para moverse desde la lucidez, no desde la moda.

La economía circular, en su esencia, es una oportunidad para rediseñar con propósito. Y esa oportunidad no empieza en el área de sostenibilidad. Empieza en la mente de quienes se atreven a mirar con otros ojos el negocio que ya tienen.


 

Paolo Mazza
Fundador de mentecircular.

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